El 12 de octubre participamos como La Gira en un conversatorio organizado por el Grupo de Trabajo Proceso y Metodologías Participativas del Consejo Latinoamericano de Sociología (CLACSO).
En esta ocasión tuvimos la fortuna de portar la voz colectivo de La Gira Rosalba Escalante Mendoza, productora de hortalizas y quesos de cabra de la Cooperativa Chantico, y Laura Jarri, consumidora y cofundadora de La Gira.
En este espacio virtual pudimos intercambiar experiencias con otras mujeres de dos organizaciones latinoamericanas que se organizaron para poder luchar por la producción agroecológica y el derecho a alimentación: la Asociación de productores del Azuay (APA), una provincia al Sur de Ecuador, y la Red de Ollas Comunes de Lima, en Perú.

La Asociación de Productores del Azuay empezó en 1995 y agrupa hoy en día a 117 socios, ¡de los cuales 98 son mujeres! Esto se debe a que están en una zona fuertemente impactada por la migración.
De la experiencia que nos contaron, resaltamos el gran número de socias que tienen y su organización formal, con mesa directiva, asamblea de socias, etc. También nos inspiró mucho el hecho de que hayan podido crear una casa de semillas para resguardar muchas variedades locales y sembrarlas, así como el hecho de que hayan podido comprar un espacio propio para establecer una tienda agroecológica.
La Red de Ollas Comunes de Lima abarca 12 distritos de Lima con unas 500 ollas comunes. Las ollas comunes son espacios en donde se ofrecen alimentos de calidad a la población de zonas muy vulneradas y con difícil acceso a ellos. Estas ollas empezaron durante la pandemia, en 2020, como una respuesta al hambre que estaban sufriendo estas comunidades.
De las ollas comunes, lo que nos impresionó fue que, en tan poquitos años de existir, hayan podido tener alcances tan increíbles. Primero, nos impresionó el tamaño de esta red y su alcance territorial, porque Lima es una ciudad de 10 129 000 habitantes (Xalapa tiene unos 500 000 habitantes, o hasta 846 000 si incluimos toda la Zona Metropolitana). Segundo, tienen una fuerte incidencia en políticas públicas: durante la pandemia lograron que el presupuesto que estaba inicialmente dedicado a las escuelas pudiera ser usado para las ollas comunes y, posteriormente, lograron una Ley para promover la recuperación de alimentos.
Nosotras, como parte de La Gira, compartimos nuestra experiencia de creación de esta red como un proceso participativo que partió de unas necesidades detectadas en el territorio con las familias productoras, y explicamos a grandes rasgos cómo nos organizamos. También explicamos que contamos con varios espacios participativos, como las entregas quincenales, los encuentros de cocina, las giras de aprendizaje, las asambleas y comisiones, los talleres reflexivos, las celebraciones y el fondo de ahorro y préstamos.

Compartimos algunos de nuestros logros en relación con la participación, como:
- Con metodologías participativas y espacios diversos logramos involucrar a cada vez más personas.
- Formamos gente para sostener el colectivo, invitando, acompañando, rotando roles, haciendo tutoriales y guías, etc.
- Mayor sensibilidad de lxs consumidorxs hacia las problemáticas rurales y del campo gracias a un mayor conocimiento y cercanía.
- Aunque somos todxs diversxs (en edad, origen, nivel socioeconómico, educación y saberes, etc.), nos tratamos de manera igualitaria y la voz y los saberes de todas las personas importan.
- Se creó una energía bonita, un sentir de comunidad y de pertenencia que, a la vez, nos invita a responsabilizarnos.
- Fortalecimos nuestros lazos afectivos y nos convertimos en una red de apoyo y cuidado frente a las adversidades (de salud, climáticas, robos, etc.).
- Si bien nuestro trabajo es voluntario y solidario, tenemos un pequeño fondo que permite retribuir algunas actividades mediante descuentos en los pedidos.
Y retos:
- Hay personas que participan más que otras, ya sea por disponibilidad de tiempo, intereses y/o habilidades: consumidorxs más que productorxs, mujeres más que hombres, y dificultades para involucrar a las niñeces y adolescencias.
- Diseñar espacios participativos requiere mucho tiempo, paciencia y creatividad.
- Adaptar los lenguajes para que todxs nos podamos entender y construir juntxs.
También explicamos que para nosotras participar es cuidar-nos colectivamente:
- El reparto más equitativo de tareas en el colectivo va de la mano con analizar las condiciones que viven quienes forman parte, ajustando dichas formas a las posibilidades de involucramiento de las mismas personas.
- Ninguna forma organizativa es universalmente incluyente: cada arreglo puede facilitar la participación de algunas personas, mientras dificulta la de otras, dependiendo de sus tiempos, intereses, capacidades, responsabilidades y contextos de vida.
- Cualquier proceso social va madurando y transformándose, lo que le permite en algún momento de su historia implementar acciones que no hubieran funcionado necesariamente desde un inicio.
- Aunque existen liderazgos, con su sobrecarga de responsabilidades y tareas, son necesarios los esfuerzos para ir distribuyendo las tareas como una especie de ensayo de “pequeños retiros”, rotatividad, etc.
- La organización horizontal es un horizonte y una práctica de desaprender formas que no son comunes.
- Es necesario mirar los desequilibrios en la participación y nombrarlos para poder deliberar sobre ellos.

En este espacio nos dimos cuenta que aún cuando somos organizaciones distintas en territorios distintos tenemos cosas en común que nos unen:
- Somos liderazgos femeninos, y esto tiene que ver con que las mujeres siempre hemos sido las guardianas y cuidadoras de la vida en todas sus formas.
- Todas las organizaciones tenemos formas organizativas que nos permiten asumir responsabilidades y repartir las tareas y actividades con base en las habilidades de cada quién.
- Es necesario ir tejiendo puentes entre la producción en el campo y el consumo en las ciudades.
Este espacio fue muy enriquecedor para nosotras porque, además de lo que pudimos aprender de otras iniciativas, nos permitió sentarnos Rosy y yo para pensar juntas lo que queríamos comunicar y seguir reflexionando sobre nuestros logros y retos.
Podrán ver en breve el conversatorio en el canal YouTube de CLACSO.
